Clínica Veterinària Poblenou

Cómo mejorar el estilo de vida del gato de interior

 

Convivir con mascotas aporta muchos beneficios a las personas. Como animales de compañía, ayudan a aliviar el estrés, establecer una rutina y mejorar la salud. Todavía se sigue debatiendo sobre cuál es la mejor manera de cuidar a los gatos, existiendo diferentes opiniones al respecto según la cultura o la región de la que se trate.

Introducción

Entre los distintos países y estilos culturales de vida se observan diferencias a la hora de tener un gato ¿son más de interior? ¿viven más en el exterior? Decidir un estilo de vida interior puede deberse a una cuestión práctica: por ejemplo, vivir en un piso 21º de un edificio de una gran ciudad de por sí limita el acceso al exterior. También es cierto que el estilo de vida interior reduce el riesgo de que el gato se pierda, sufra un envenenamiento, accidente de tráfico, enfermedad infecciosa o se pelee con otros animales; además, se puede que así se reduce el riesgo de parasitosis internas y externes, o la prevención de gestaciones no deseadas y la protección de la fauna salvaje.

¿Qué efectos tiene en el gato la vida de interior?

El gato de interior también está expuesto a varios riesgos, entre los que se pueden incluir caídas desde el balcón o la ventana, quemaduras e intoxicaciones por ingerir productos de limpieza, alimentos inadecuados (p.ej., ajo, cebolla) y ciertas plantas.

Muchos gatos no se adaptan a vivir en estrecho contacto con las personas. Para que el gato pueda adaptarse a este tipo de vida es necesario que se haya socializado correctamente con las personas antes de las ocho semanas de edad. Además, puesto que el miedo puede ser hereditario, algunos gatos no podrán adaptarse al contacto estrecho con las personas.

Un entorno monótono y demasiado predecible resulta estresante para el gato, lo que puede desencadenar la aparición de comportamientos problemáticos (marcaje con orina o arañazos), trastornos de comportamiento (acicalamiento obsesivo) o enfermedades físicas.

Lo que el gato necesita para ser un gato

El gato es un animal territorial, cuyo territorio se distribuye en función de los recursos esenciales, principalmente el alimento. Tanto los machos como las hembras marcan su territorio con señales olfativas: rociando orina, frotándose contra objetos y arañando superficies verticales (siendo también una señal visual además de olfativa). Los gatos pueden compartir áreas en las que se encuentran los recursos, pero evitan el contacto para que no existan confrontaciones. La pelea es su última opción y únicamente tiene lugar cuando no hay ninguna escapatoria.

El gato necesita privacidad para esconderse, sentirse seguro, observar, descansar sin perturbaciones y dormir; y, además, utiliza determinados lugares para tener una posición de observación privilegiada que le permita eludir o evitar intrusos, predadores u otras amenazas.

Las “cinco libertades” que definen el bienestar de los gatos son:

  1. Disposición de alimento y agua: proporcionando un alimento equilibrado que cubra las necesidades nutricionales de cada etapa de la vida del animal junto con agua fresca.
  2. Disposición de un entorno adaptado: proporcionando el espacio adecuado y un refugio con suficiente luz, poco ruido y sin temperaturas extremas. El espacio designado puede ser exclusivamente interior o con acceso al exterior.
  3. Disposición de cuidados de la salud: vacunación, esterilización, control de parásitos, identificación individual (microchip, collar) y rápida asistencia veterinaria.
  4. Disposición de oportunidades para manifestar la mayoría de los comportamientos normales, incluyendo los dirigidos a otros gatos y personas.
  5. Disponibilidad de protección frente a situaciones que puedan provocar miedo o estrés.

Los comportamientos propios del gato incluyen actividades como jugar, investigar, observar, cazar, comer, beber, acicalarse, arañar, desplazarse, marcar con olor, eliminar orina y heces, descansar y dormir. Además, los gatos son crepusculares, es decir, son más activos durante el atardecer y el amanecer.

Vida de interior y obesidad

El confinamiento en el interior de una casa predispone a la obesidad. Esto se puede explicar por varias razones, incluyendo la más obvia, que es ingerir más calorías que las que se gastan.

Hoy en día, nuestros gatos pueden obtener el alimento con un mínimo esfuerzo, llegando a tener sobrepeso por ingerir cantidades excesivas de alimento, el cual, en muchas ocasiones, es de elevada densidad calórica. La ración de un ratón (= 30 kcal) equivale aproximadamente a 10 croquetas de un alimento seco estándar de mantenimiento.

Muchas veces se interpreta erróneamente algunas de sus señales. Por ejemplo, creer que cuando los gatos maúllan, se restriegan o buscan algo están pidiendo comida, lo que peude provocar que se les enseñe a pedir comida y a responder con comida a señales de aburrimiento o de otras necesidades insatisfechas.

Además, hay que considerar que la esterilización reduce las necesidades energéticas. Asimismo,  comer se puede convertir en una forma de consolación frente a experiencias negativas (estrés, miedo o aburrimiento).

¿Cómo se puede mejorar el espacio donde vive el gato?

Para mejorar el entorno del gato de interior se deben tener en cuenta dos enfoques: en primer lugar, la disminución de los estímulos que generan estrés en el gato, y en segundo lugar, la mejora y el enriquecimiento ambiental.

Recientemente se han publicado unas guías que definen “los cinco pilares para un ambiente felino saludable” de la siguiente manera:

Proporcionar un lugar seguro: Es decir, un espacio donde el gato pueda descansar, relajarse y dormir sin miedo. Además, el gato necesita este u otro lugar situado en alto para poder tener un punto de observación o vigilancia. Las plataformas elevadas y las estanterías transmiten al gato la sensación de estar escondido mientras mantiene el control. Esconderse es un comportamiento esencial para el gato; no poder esconderse puede contribuir al estrés y desarrollo de enfermedades. Cuando el gato vive con otros gatos, un perro o una persona susceptibles de invadir su espacio de seguridad, debe evitarse que se sienta atrapado, por lo que el gato debe tener más de una vía de acceso/escape. Cada gato debe tener al menos un lugar seguro, suficientemente alejado del de otro gato, y teniendo en cuenta las posibles restricciones físicas individuales, p.ej., si un gato tiene una movilidad reducida es necesario colocar una rampa para que acceda fácilmente a su lugar seguro, o bien, dicho lugar puede encontrase a baja altura y con una entrada cómoda.

Proporcionar varios recursos clave y con suficiente separación entre sí: Teniendo en cuenta que la disponibilidad de los recursos es la base sobre la que se establece el territorio, se debe asignar un espacio para los recursos clave sin que exista el riesgo (real o imaginario) de que el gato se sienta amenazado. Los recursos básicos del gato son la comida, el agua, el arenero, el área de juegos y rascado, y lugares donde pueda observar, descansar y dormir. El gato socialmente es un animal gregario, pero caza y come en solitario. El gato, a pesar de ser un depredador, también corre el riesgo de ser una presa cuando se le sorprende desprevenido. Por este motivo, los areneros cubiertos pueden generar estrés en una casa con varios gatos ya que pueden fomentar el miedo a un ataque real o percibido. La separación de los recursos, en áreas diferentes al “espacio propio” del gato, disminuye la competencia y la posibilidad de emboscadas. Además, se deben proporcionar varios recursos para que cada gato tenga varias opciones: dos o más comederos, bebederos, areneros, etc. Los areneros deben ser grandes (con una longitud mínima de 1,5 veces la del gato), tiene que haber varios (uno o más por cada gato) y han de estar limpios. Existen preferencias individuales para cada tipo de sustrato y profundidad del mismo; en general, puesto que el gato en la naturaleza utiliza arena y tierra, la mayoría acepta los sustratos parecidos a la arena o de arcilla fina. Los areneros deben estar distribuidos por toda la casa, al igual que otros recursos, y alejados de posibles ruidos inesperados (p.ej., de la lavadora, la caldera). Una vez al día, como mínimo (preferiblemente más veces), se debe eliminar la suciedad con una pala y una vez a la semana se debe vaciar completamente el arenero y limpiarlo.

Los rascadores del gato deben tener estabilidad, siendo algunas de las posibles opciones postes fijos recubiertos de alfombra, sisal, junco o ratán, o superficies de cartón ondulado (en el suelo o sujetas a la pared). Los bebederos pueden ser cuencos u otros recipientes, fuentes o grifos que gotean, pero, en cualquier caso, el agua debe ser fresca. Cuando el gato se encuentra en casa o en otro entorno seguro puede tocar el borde del recipiente de comida o el del agua con sus bigotes, pero en la clínica o en un entorno inseguro los recipientes deben ser suficientemente anchos y llanos para evitarlo. Esto es debido a que el gato percibe el movimiento del aire gracias a sus bigotes; si el gato siente que debe estar alerta (p.ej., en la clínica) es posible que no utilice un recipiente que limite esta capacidad de percepción. 

Satisfacer sus necesidades ocupacionales: El gato necesita jugar y cazar. Tal y como se ha señalado anteriormente, la depredación constituye una parte importante de sus actividades diarias. El gato debe poder reproducir todas las fases de la secuencia de depredación: localización, acecho, salto, muerte de la presa e ingesta de la misma. En el contexto del hogar, esta secuencia se traslada al comportamiento de juego pseudopredatorio y al comportamiento alimentario. Si no se satisfacen estas necesidades el gato puede llegar a aburrirse, frustrarse y presentar obesidad. El gato puede jugar solo o con el propietario, pero es raro que juegue en grupo con otros gatos, a menos que haya crecido con ellos. Cuando varios gatos están jugando hay que asegurarse de que cada uno tiene el suficiente espacio individual (> 3 metros), o bien se puede alternar el momento de juego. Explorar objetos nuevos, como cajas o cestas, es una actividad estimulante para el gato. Los gatos pueden tener diferentes preferencias por determinados juguetes. Permitir que el gato cace la comida o utilizar un juguete con comida en su interior son actividades que estimulan mentalmente al gato.

Arañar también es una necesidad esencial del gato, no solo para afilarse las uñas y eliminar sus envolturas durante la muda, sino también para estirarse y depositar su olor en objetos verticales. El propietario, además de proporcionar rascadores, puede acostumbrar al gato al corte de uñas utilizando el refuerzo positivo basado en la recompensa. Si al propietario le preocupa que el gato arañe los muebles u otro objeto se pueden utilizar fundas de uñas (aunque hay que cortar las uñas con regularidad) o colocar una cinta adhesiva en la superficie del objeto, ya que la sensación pegajosa puede disuadir al gato. También se pueden utilizar detectores de movimiento que emiten un sonido desagradable o una corriente de aire, pero se deben utilizar con precaución y reforzando el comportamiento deseado. La estimulación visual es importante para el gato, por lo que, al menos una de las áreas seguras de descanso (repisa de la ventana, plataformas elevadas) debe proporcionar vistas hacia el exterior (Figura 6). Los vídeos de pájaros, ratones y ardillas proporcionan una estimulación tanto visual como auditiva, por lo que pueden ser útiles, especialmente cuando el gato no puede ver u oír el exterior. Jugar durante 30 minutos al día con una pelota de ping-pong en una bañera vacía es una forma de hacer ejercicio y de proporcionar estimulación visual y auditiva. La hierba para gatos, debido a su textura, proporciona una estimulación gustativa que a muchos gatos les encanta, mientras que la textura de una alfombra (rociada con catnip o hierba gatera) proporciona una estimulación táctil.

Respetar su sentido del olfato: El gato utiliza el sentido del olfato para percibir el mundo en mucha mayor medida que el hombre. Además, el gato detecta y se comunica mediante feromonas. El entorno aromático creado por las personas – involuntaria o voluntariamente – puede tener un gran impacto en el gato. Los ambientadores de la casa, productos de limpieza, perfumes y arenas perfumadas pueden resultar agradables para las personas pero pueden confundir o abrumar al gato. Los olores del exterior que se introducen en la casa a través del calzado o con la llegada de un extraño pueden representar una amenaza para el gato. Para disminuir la percepción de dicha amenaza puede ser útil limitar el uso de productos con fragancias así como dejar el calzado y las bolsas de la compra cerca de la entrada. El catnip, la madreselva Tatarian, la raíz de valeriana y la Actinidia son estimulantes olfativos agradables. El gato se puede sentir reconfortado, cuando en la casa o en la clínica, se utiliza ropa y una cama con las que se haya familiarizado previamente. Para mantener una continuidad olfativa se debe evitar lavar de una sola vez toda la ropa de cama del gato. Cuando se introduzca un objeto nuevo en la casa (p.ej., muebles) se debe permitir que el gato lo explore después de haber frotado dicho objeto con prendas que hayan estado en contacto con las glándulas odoríferas del gato. Estas glándulas son las responsables de producir diversas feromonas y se localizan en las mejillas, en la región temporal, alrededor del hocico, en la cola, base dorsal de la cola e interdigitalmente. Cuando el gato marca una superficie o una esquina frotando su mejilla o arañando, deposita su olor para familiarizarse con ella y, por tanto, estas marcas no deben limpiarse. Colocar varios rascadores robustos (en vertical u horizontal) en toda la casa (especialmente en la entrada) ayuda a proporcionar “seguridad” al gato, de tal manera que así se limita la necesidad de marcar o delimitar su territorio con orina. En muchos países se comercializan feromonas sintéticas similares a las feromonas de las mejillas que pueden servir para proporcionar mayor seguridad al gato.

Su mundo social: La consistencia y la predictibilidad son las claves para una interacción gato-persona positiva. Tal y como se ha indicado anteriormente, la socialización entre las 2-8 semanas de edad es crítica para que el gato pueda vivir satisfactoriamente con las personas. Durante este periodo, el gatito debe haber tenido contacto físico, como mínimo, con cuatro personas, introduciendo estas experiencias de forma frecuente, suave, breve y reforzándolas positivamente. La atención del propietario es muy importante aunque, generalmente, el gato prefiere una interacción más frecuente y menos intensa de lo que el propietario suele creer. Además, al gato le gusta elegir el momento y el lugar de contacto social. Cuantas más veces responda el propietario a las demandas de atención del gato más fuerte será el vínculo entre ambos. Una vez que el gato ha olisqueado a una persona, suele preferir las caricias alrededor de la cabeza y el cuello, en lugar de por todo el cuerpo. Si el gato decide alejarse no hay que perseguirlo para mantener el contacto. Cada gato tiene sus propias preferencias en cuanto al juego interactivo, y algunos gatos prefieren jugar de forma decidida y enérgica; pero en términos generales, para familiarizarse con un gato solo se debe acariciar la cabeza y las mejillas. La mirada fija puede resultar amenazadora. Algunos gatos prefieren las caricias y el cepillado, mientras que otros prefieren la interacción orientada al juego.

El gato dedica más de tres horas y media al día al acicalamiento, siendo claramente un comportamiento importante. Cuando el gato no convive con otro gato al que pueda acicalar o ser acicalado, puede ser necesaria la intervención del propietario; pero al igual que con las caricias, a menos que el gato lo solicite específicamente, se debe peinar y cepillar únicamente el área de la cabeza y el cuello.

CONCLUSIÓN

Muchos gatos se pueden adaptar a la vida de interior cuando sus necesidades sociales y ambientales se encuentran cubiertas y se les proporciona el espacio y los recursos adecuados. Esta adaptación es más sencilla en los gatos que desde edades tempranas estuvieron expuestos a este estilo de vida. Sin embargo, los gatos adultos acostumbrados al acceso exterior pueden tener dificultades para adaptarse a la vida estrictamente de interior. Con los conocimientos de hoy en día, no se puede saber si el estilo de vida estrictamente interior es preferible a la vida con acceso al exterior, y ambas opciones conllevan riesgos y beneficios asociados. Cada caso se debe valorar individualmente, reevaluando en caso necesario el bienestar del gato, el propietario y el entorno.

 

REFERENCIAS

  1. MacCallum Research Pty. Ltd. in association with H. Mackay. A Study of Our