Issue 29.1 - Enero 2019

Gatitos y gatos jóvenes

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Comportamiento alimentario del gato

Comportamiento alimentario del gato

Todos necesitamos comer para sobrevivir. Para el ser humano comer puede suponer mucho más que una simple tarea rutinaria; mientras disfrutamos de la comida podemos descansar, relajarnos y quizá, también, ponernos al día con amigos y familiares. Pero para el gato, tal y como explica Jon Bowen, comer no es precisamente lo mismo.

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Cuando un perro presenta un problema grave es fácil que, a veces, pasemos por alto la predisposición racial en ciertas enfermedades. Giacomo Biagi nos ofrece un breve resumen de algunos problemas frecuentes en determinadas razas caninas en los que el alimento desempeña un papel importante.

Juguetes dispensadores de comida para gatos

Muchos gatos dependen del horario de comidas y del método de alimentación establecidos por el propietario, lo cual representa una situación muy artificial. Los juguetes dispensadores de comida se pueden utilizar en casi todos los ambientes domésticos y proporcionan estimulación física y mental al gato, tal y como nos lo describe Ingrid Johnson.

Introducción

Ofrecer al gato la oportunidad de tener que esforzarse por obtener el alimento, tal y como lo harían si cazaran fuera de casa, es un medio de enriquecimiento ambiental que muchas veces se pasa por alto. Esto es especialmente cierto en el gato con un estilo de vida exclusivamente de interior. Dejar al gato un recipiente lleno de alimento seco, tal y como hacen muchos propietarios, o darle de comer solo dos veces al día para que no engorde, resulta frustrante para el gato y, muchas veces, genera problemas de comportamiento. Conseguir que el gato tenga que buscar el alimento es la solución intermedia entre la alimentación “sin esfuerzos” y la alimentación estricta. El aburrimiento, la frustración y el estrés ambiental son algunas de las causas más frecuentes de los problemas de comportamiento en el gato. Cuando el gato tiene que buscar y conseguir comida, se le está ofreciendo una manera de pasar el tiempo y una “frustración positiva”, ya que tiene un problema que resolver ( 1 ). Este comportamiento llega a ser autogratificante, ya que el gato recibe una recompensa de comida, a medida que aprende el mecanismo del juguete.

Necesidades alimentarias y estilo de alimentación

Antes de ofrecer al gato un juguete interactivo que dispense comida es necesario comprender qué come el gato y cómo lo hace. Los gatos son carnívoros estrictos y en la naturaleza realizan entre nueve y dieciséis comidas de tamaño pequeño y homogéneo repartidas durante todo el día ( 2 ). De hecho, hay evidencias que indican que los gatos que reciben su comida siguiendo un horario pueden ser más agresivos y menos cooperativos que los que tienen acceso libre al alimento ( 2 ).

Los gatos no son de “comer en familia”. El gato es una especie social que vive en grupos, pero caza y come solo ( 2 ). A diferencia de los grandes felinos, el gato doméstico captura presas de pequeño tamaño que no se pueden compartir. El gato también prefiere — y le reconforta mucho — controlar sus recursos y necesidades básicas. Perder dicho control, lo que suele suceder de forma no intencionada por parte del propietario, le genera estrés. Para el bienestar y la salud mental del gato es esencial que pueda tener acceso libre al alimento, al agua, a las áreas de eliminación y a las zonas de descanso seguras. Por tanto, debemos dejar al gato que coma…, pero debe esforzarse para obtener el alimento. Aquí es donde entran en juego los rompecabezas o juguetes dispensadores de comida.

Para comenzar

El primer juguete dispensador de comida para el gato debe ser sencillo. El gato necesita aprenderse “el juego” y obtener la recompensa por su comportamiento. Básicamente, hay dos tipos de juguetes o rompecabezas que dispensan alimento: los que ruedan y los estacionarios. Los juguetes también se pueden comprar o elaborar en casa, y pueden estar diseñados para alimento húmedo, seco (Figura 1) o para ambos, aunque se necesita más creatividad para los juguetes de alimento húmedo. En términos generales y según la experiencia de la autora, los juguetes que ruedan son más complicados que los estacionarios, pero cada gato es diferente. Si queremos que el gato pierda peso, el juguete que rueda hará que el gato tenga que esforzarse más. Promover que el gato utilice ambos tipos de juguetes aumenta la versatilidad y proporciona más estimulación mental y enriquecimiento ambiental.

Figura 1. Dos modelos de juguetes dispensadores de comida sencillos. (a) Modelo comercial que no rueda y que se puede utilizar con alimento húmedo o seco para gatos. (b) Modelo comercial diseñado para colocar una pequeña cantidad de croquetas en el interior. El exterior simula la “piel” de ratón. Con este tipo de juguete el gato puede ver la comida, pero necesita tener cierto grado de destreza manual para manipular el juguete y sacar las croquetas.
© (a) Ingrid Johnson / (b) Liz Bales

Los juguetes estacionarios o inmóviles probablemente sean la opción más sencilla para los principiantes. Pueden ser tan simples como una vieja cubitera o un molde de magdalenas, de forma que el gato solo tiene que utilizar una pata para alcanzar la comida y sacarla de los huecos (Figura 2). Es especialmente importante utilizar un juguete inmóvil cuando el que rueda resulta demasiado complicado para el gato.

Figura 2. Para elaborar un juguete “estacionario” muy sencillo para principiantes se puede utilizar una cubitera.
© Ingrid Johnson

Para empezar con el juguete que rueda, primero se utiliza uno que sea transparente para que así, el gato pueda ver, oler y oír la comida moviéndose dentro del juguete (Figura 3). Los juguetes esféricos son los más sencillos de usar al principio, porque se pueden mover con facilidad y frustran menos al gato. El juguete debe tener varios agujeros por donde puedan salir las croquetas de alimento; tres orificios suelen ser suficientes para la mayoría de los principiantes ( 3 ). Algunos gatos alimentados estrictamente con horarios de comidas pueden empezar a buscar el alimento tan rápidamente que pueden hacer la transición hacia juguetes de uno o dos orificios casi inmediatamente.  

Figura 3. Juguete comercial que rueda y es semitransparente. El gato puede ver la comida, la cual se dispensa a través de tres orificios. La forma oval del juguete hace que ruede de manera excéntrica, lo que hace que sea más difícil de dominar por el gato. Se puede incrementar la dificultad del juego introduciendo un juguete dentro de otro.
© Ingrid Johnson

Los juguetes que ruedan se deben rellenar como mínimo hasta la mitad o tres cuartos, puesto que si se quedan medio vacíos pueden ser demasiado complicados para el gato y pueden causarle frustración. Al principio, el propietario puede facilitar el juego repartiendo algo de comida alrededor del juguete; así, cuando el gato coma, probablemente mueva el juguete y se dispensará más alimento. Para los principiantes que necesiten más tiempo de aprendizaje se puede dejar el juguete que rueda, abierto en dos mitades para que el gato pueda sacar la comida con una pata. Así, una vez que tienen una experiencia positiva con el juguete, el propietario puede montarlo de nuevo, rellenarlo y repartir otra vez más croquetas alrededor; la mayoría de los gatos empujarán el juguete con el hocico o las patas, sabiendo que el día anterior recibieron comida de ahí.  

El juguete dispensador de comida se puede ofrecer en cualquier momento de la vida del gato; pueden empezar a utilizarlo con solo 8-10 semanas de edad, aunque a esa edad no suelen tener la suficiente capacidad de atención para intentar obtener la comida. Si bien es cierto que, aunque al principio muestren poco interés, con el tiempo, empezarán a utilizarlo más.

Motivar al gato para que obtenga el alimento

Es posible que el gato tenga poca motivación para obtener alimento cuando, desde hace años, ha tenido el comedero a su disposición. En esta situación, es recomendable poner un alimento diferente en el juguete para despertar cierto interés en el gato. Así es más fácil que el gato esté incentivado por la búsqueda de premios, aunque solo sea un tipo diferente de comida.

Algunos gatos utilizan bien el juguete cuando lo tienen en su zona habitual de alimentación; otros gatos, parecen mostrar un mayor interés cuando el juguete se encuentra en un lugar nuevo e interesante para ellos. Merece la pena probar ambas opciones — el objetivo final es distribuir los juguetes por la casa, especialmente cuando conviven varios gatos, aunque al principio, puede ser necesario intentar varias tácticas diferentes para incentivar su uso.  

Si el gato sigue teniendo dificultades con el juguete, merece la pena probar mezclando en el interior los premios de comida con un alimento normal. Esto puede ser suficiente como para despertar interés. Para el principiante muy lento, se puede probar simplemente dejando pequeñas cantidades de alimento en determinados sitios de la casa para que luego el gato los descubra. De esta manera, el gato se va acostumbrando al hábito de tener que buscar la comida.

También es útil imitar el hábitat natural del gato y su forma de alimentarse en la naturaleza. Así, por ejemplo, un juguete con textura puede imitar lo que experimentaría un gato al buscar alimento en la hierba (Figura 4), y una dieta dental puede simular la acción masticatoria del gato que en condiciones salvajes se alimenta de presas —  aunque la elección de la dieta depende, en parte, del estado de salud del animal. Se puede animar a los propietarios a utilizar dichas dietas cuando estén empezando a aprender el concepto de buscar comida; la mayoría de los propietarios prefieren colocar en el juguete algo único que también sea saludable para el gato, en lugar de simplemente rellenar el juguete con premios.

Figura 4. Juguete de textura en el que se puede colocar alimento para que el gato experimente una sensación parecida a la de buscar alimento en la hierba.
© Ingrid Johnson

Nunca se debe dejar que el gato pase hambre para que ingiera un alimento nuevo, ni se debe adoptar la actitud de "si tiene suficiente hambre, al final comerá". Esto no funcionará y puede afectar a la salud del gato. Los gatos son excelentes cazadores y, cuando están en el exterior, no suelen aguantar tanto tiempo sin comer como lo hacen los perros. Es esencial que el gato coma todos los días.

Graduar el nivel de dificultad

Una vez que un gato se familiariza con los juguetes dispensadores de comida, se comienza a aumentar gradualmente la dificultad. Si el número de orificios disminuye, es más difícil que la comida salga del juguete. Para aumentar la complejidad del juego se puede empezar con juguetes que no se mueven tan predeciblemente, como una pelota, o que sean opacos, para que el gato tenga que estar motivado por el olor y las experiencias aprendidas previamente. Los juguetes más grandes o pesados presentan además otra dificultad añadida, ya que cuesta más empujarlos, pero a pesar de que sean más complicados para algunos gatitos, estos juguetes son ideales para los hogares con varios gatos.

Combinar varios juguetes es otra forma de aumentar la dificultad. Se puede utilizar un juguete pequeño, que el gato sepa manejar bien, y colocarlo dentro de otro objeto, de forma que el gato tenga que manipularlo dos veces para conseguir su premio (Figura 5). Tarde o temprano, la mayoría de los gatos terminan aprendiendo a superar este nivel ( 4 ).

Figura 5. Juguete comercial estacionario que dispensa la comida del interior a través de túneles y además tiene dentro una pelota de ping-pong para aumentar la complejidad. La pelota se puede quitar para que el gato encuentre más fácilmente el alimento, lo cual hace que sea adecuado para principiantes.
© Ingrid Johnson

Tal y como se ha mencionado antes, para muchos gatos, los juguetes que no ruedan o estacionarios son muy buenos al principio, puesto que sirven para enseñar el concepto de “buscar comida” cuando todavía no entienden el funcionamiento de los juguetes que ruedan. También se puede aumentar la complejidad del juguete estacionario ( 5 ), de manera que el gato tenga que usar una pata para introducirla en el juguete y sacar las croquetas, en lugar moverlo con las patas o el hocico (Figura 6). Para complicar un poco más el juego, se puede colocar dentro un juguete estacionario otro juguete que ruede y tenga comida en su interior.  

Figura 6. Juguete estacionario de bastante dificultad que puede utilizarse con varios gatos a la vez. El gato tiene que utilizar la pata para introducirla en el juguete y sacar la croqueta.
© Ingrid Johnson

Los juguetes caseros suelen ser muy eficaces (Figura 7) y pueden elaborarse fácilmente utilizando objetos cotidianos; como una caja de zapatos vieja con agujeros en la tapa y en los lados en la que se introducen juguetes y comida, dejando la tapa bien cerrada — la mayoría de los gatos son lo suficientemente listos como para quitar la tapa. Si se utilizan con juguetes que ruedan en su interior, los agujeros deben ser un poco más grandes que los juguetes de dentro, para que el gato los pueda sacar si quiere.

Figura 7. Juguetes caseros hechos con un poco de ingenio e imaginación. (a) Juguete elaborado con una silla vieja a la que se le han hecho varios agujeros para que el gato pueda buscar alimento y juguetes. Se ha colocado también en un lado, una alfombrilla de sisal para que la utilice como rascador. (b) Juguete muy sencillo elaborado con tubos de cartón y atados a una piedra para que no se mueva.
© Ingrid Johnson

Los objetos que tienen forma de cubo son unos de los más difíciles de manipular por los gatos. Se puede empezar ofreciendo cubos transparentes, para que el gato pueda ver las croquetas en su interior, además de olerlas y oírlas. Estos juguetes se pueden empezar a usar en alfombras o mantas, cuya textura facilita que el gato pueda dar la vuelta al objeto. Si el juguete se coloca en suelos de madera dura, los gatos simplemente lo empujan y se frustran, pero al final aprenderán a usar el juguete en cualquier superficie, y cuando esto suceda, el siguiente nivel de dificultad será la utilización de cubos opacos.

El objetivo final es que cada gato en particular, utilice el juguete más complicado para él. Los propietarios no deben tener expectativas poco realistas ni decepcionarse. Los gatos, al igual que nosotros los humanos, tienen diferentes habilidades. Sin embargo, casi todos los gatos son capaces de usar un juguete dispensador de alimentos. La autora ha tenido casos de gatos con solo tres extremidades, ciegos, de edad avanzada o con parálisis de extremidades posteriores, que han aprendido a conseguir el alimento de los juguetes. ¡No subestimes la habilidad de un gato!

La preparación del éxito

Nos podemos preguntar qué puede hacer el propietario para que el gato siga utilizando los juguetes dispensadores de alimento a largo plazo. Algunos propietarios más reacios pueden necesitar que los motivemos recordándoles que este tipo de juguetes no solo proporcionan comida, sino que también son un medio de enriquecimiento ambiental. Cuando los propietarios disponen de poco tiempo, podemos recomendarles que adquieran muchos juguetes dispensadores y dejen preparados con comida los necesarios para una semana. Los tiene que conservar en un recipiente hermético hasta que los utilice. Así, el propietario puede ofrecer al gato un juguete nuevo cada día. Hay que tener en cuenta que, aunque no se han realizado estudios clínicos, la autora cree que los gatos necesitan una selección de diversos juguetes; puede que para un gato sea menos gratificante utilizar el mismo juguete todos los días.

Conclusión

Cuando se le proporcionar al gato la oportunidad de obtener alimento con un juguete dispensador, se le está ofreciendo también algo que hacer durante el día y un modo de alimentación a libre disposición diferente. Esto puede ser particularmente útil en hogares con varios gatos que se alimentan con tomas a determinadas horas, lo cual puede generar peleas o agresividad por la mayor competencia entre gatos y por la falta de control sobre el entorno. El dispensador de alimento también permite que el gato elija cuándo y dónde comer, lo cual es mucho menos estresante que “el horario de comidas” — además de ser una posible herramienta eficaz en el programa de pérdida de peso del gato con sobrepeso.